Primero me gustaría dejar claro que nuestro «sistema de estrés» es una herramienta muy útil, eficaz y necesaria para nuestra vida. Si no funcionase bien este sistema no seríamos capaces de enfrentarnos a los peligros.

Ahora bien, mantenernos durante mucho tiempo en un sistema de alarma o de estrés puede traernos muchas consecuencias desagradables. Para explicarte esto te presento a tu sistema nervioso vegetativo, el cual se divide funcionalmente en el sistema nervioso simpático y el parasimpático.

El simpático predomina en las situaciones de estrés, es que nos va a ayudar a huir o defendernos ante situaciones peligrosas: va a liberar adrenalina, dilatará las pupilas, acelera el corazón, mantiene el tono muscular, inhibe las funciones digestivas, cierra esfínteres… etc.

El parasimpático predomina en situaciones de relajación y es el responsable de devolver a su estado natural a todos los órganos que se han activado con el simpático.

Ahora imagina de qué manera puede afectar a tu cuerpo pasarte mucho tiempo en estado de alerta o estrés: puede dejarte la boca reseca, no dormir por la adrenalina, no realizar bien las digestiones, estreñimiento…. así que relaja!!

Como osteópata cada día tengo más claro que buena parte de mi trabajo consiste en pasar de ese estado de estrés a un estado de relajación donde se producen las autoreparaciones del organismo.  Tenemos la capacidad de pasar de un estado de tensión muscular a uno de relajación y técnicas como la terapia sacro craneal afectan muy directamente sobre el sistema nervioso central activando así el sistema parasimpático.

 

 

 

 

 

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