Entender el dolor es uno de los principales pasos para empezar a sentirse mejor. El dolor es una sensación que todos, o casi todos los seres humanos hemos percibido en algún momento de nuestra vida. Cuando lo sentimos, lo primero que nos viene a la mente es la manera de como deshacernos de él. Aunque suena muy idílica la idea de pasar por la vida sin sentir dolor, éste es un mecanismo muy útil que nos ha permitido sobrevivir como especie.

Existen personas que por una enfermedad genética son incapaces de sentir dolor (anhidrosis) y tienen serios problemas porque se infligen lesiones severas sin querer. Imagínate quemarte y que no te estés enterando, o romperte una pierna y seguir corriendo. Para nuestra supervivencia es muy útil que nuestro sistema de alarma frente al dolor funcione adecuadamente.

Pero a pesar del aspecto beneficioso, aunque desagradable, que tiene el dolor, aún existen muchas incógnitas que resolver sobre su funcionamiento, como por ejemplo el dolor persistente en miembros que han sido amputados (miembros fantasmas) o el dolor crónico.

 

¿Y qué dicen sobre el dolor los “estudiosos”?

La asociación Internacional para el estudio del dolor  lo define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable y secundaria a un daño real o potencial o que es vivido como tal “

El Dr. Lorimer Moseley dice del dolor que “es una experiencia consciente desagradable que surge del cerebro cuando la suma de toda la información disponible sugiere que necesitas proteger una parte particular de tu cuerpo”

Ronald Melzack y Joel Katz dicen del dolor que “es una experiencia subjetiva influenciada por el aprendizaje cultural, el significado de la situación, la atención y otras variables psicológicas”

El dolor no es un sistema lineal en el que una lesión en los tejidos altera unos receptores sensitivos y como respuesta aparece el dolor. El sistema del dolor es mucho más complejo, donde los procesos cerebrales analizan la información que le envían los receptores, las experiencias pasadas, las expectativas futuras, la cultura y una serie de factores ambientales y personales que como respuesta final hace que aparezca el dolor, o no.

 

Así pues:

-Podemos observar rituales religiosos en los que hay personas atravesándose la cara con agujas y  no sienten dolor

-Personas a las que le falta una pierna pero que les duele constantemente “dolor en el miembro fantasma”.

– Personas que sienten alivio al tomar pastillas inocuas solo porque esperan sentir una mejoría (efecto placebo) o, por el contrario, personas que comienzan a sentirse mal tras tomar pastillas inocuas, solo por el miedo a los efectos adversos que puedan tener (efecto nocebo). Incluso existen las llamadas “muertes por vudú” en las que las personas literalmente se mueren de miedo ante la sugestión de haber sido maldecidos.

¿Acaso no os habéis sentido enfermos tras una noticia desagradable? ¿no os habéis sentido mejor solo por haber ido al médico?

Como osteópata, conocer cómo funciona este sistema tan complejo, es importante para desarrollar adecuadamente mi profesión y considero importante transmitir este conocimiento a las personas que acuden a mi gabinete. Conocer cómo funciona el dolor ayuda mucho a generar tranquilidad y mejorar la calidad de vida de las personas.

 

“El conocimiento es poder “

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